Cuando los grupos se dividieron, Lorena (la encargada de CAS y este proyecto) nos explicó que queríamos lograr lo cual es proponer un cambio en las políticas institucionales del colegio para un mayor ciudado del medio ambiente y luego llegar a las políticas públicas de la Municipalidad. Bueno, después nos asignaron nuestro primer trabajo, dividirnos en duplas para que cada una se encargue de chequear el estado de cada zona, a mi me tocó secundaria junto con Marcelo. Desde I hasta IV, la situación de los salones era preocupante: Marcas constantes en el suelo, líquidos derramados sin llamar al encargado, envolturas de golosinas, bolsas, botellas, útiles y para variar, TACHOS VACÍOS.
Al parecer los alumnos de secundaria no son conscientes de la existencia de los tachos, aunque si solo hay uno y está escondido no es tan fácil pero mucho menos justificable. Al estar revisando, muchos se reían de su realidad, lo cual causa indignación y más aún cuando tu propio compañero te dice: ¨Yo también me hubiera reído¨. Es evidente la necesidad de tachos de reciclaje, sin embargo, antes hay que establecer el uso que tendrán esos residuos lo cual será uno de nuestros desafíos;por suerte, pudimos identificar las fortalezas y debilidades de la situación ambiental del colegio, lo siguiente sigue quedando en nosotros en poder hacer un cambio de una vez.
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